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Riesgo de recesión en México por tarifas arancelarias de Trump

El anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en torno a la fijación de aranceles a los productos exportados desde México puede representar riesgos a la inflación y conducir a la economía a una recesión, conforme analistas de BBVA Research México.

Las tarifas arancelarias incrementales planteadas por Trump (desde cinco hasta un 25 por ciento), probablemente conduzcan a la economía mexicana a una recesión, pues los precios de las mercancías enviadas desde nuestro país a Estados Unidos acabarían perdiendo competitividad con el arancel, pues se encarecerían en el mediano plazo.

Asimismo prevalecen los riesgos de inflación, un Banco de México excesivamente cauteloso en torno a las tasas de interés primarias, y las restricciones fiscales actuales acotan el espacio para políticas económicas contra-cíclicas.

El anuncio de Trump de incrementar cinco por ciento la tarifa arancelaria en todas las importaciones provenientes de México entrará en vigor el 10 de junio, lo que sugiere que será introducida a pesar de la intención de diálogo propuesta por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Además, el aumento incremental en la tasa arancelaria (en un cinco por ciento cada mes hasta alcanzar 25 por ciento) a menos que México “detenga sustancialmente” el flujo migratorio a los Estados Unidos, hacen más incierto el escenario.

Incluso una eventual devaluación del peso no contra-restaría los efectos de los aranceles impuestos por Estados Unidos, aunado a que el progreso en materia de flujo migratorio será “juzgado únicamente” por el gobierno de los Estados Unidos.

Dado que la ventana de tiempo es tan corta y el problema tan grande, la probabilidad de que aumente la tasa arancelaria no es baja, aunque en este momento no es el escenario base, añadieron los analistas de BBVA Research México.

México impulsará la negociación y probablemente intentará mostrar resultados en la frontera sur, acotaron.

Si se implementa, el efecto negativo sobre la economía mexicana provendría principalmente a través del canal de inversión y su magnitud dependerá en última instancia de dos factores: la tasa arancelaria y la reacción del tipo de cambio.

El tipo de cambio flexible fungirá como amortiguador para limitar los efectos sobre el canal comercial. El impacto de las tarifas iniciales potencialmente de cinco por ciento sería compensado por una mayor depreciación del peso (del actual tres al cinco por ciento).

En principio, dado que la tasa arancelaria de cinco por ciento se impondría a todos los bienes, una depreciación de magnitud similar (con un posible sobre-reacción del tipo de cambio por mayor incertidumbre) ayudaría a compensar el efecto sobre las exportaciones sin introducir mayores distorsiones.

Sin embargo, con un mayor arancel, la depreciación real del tipo de cambio podría ser insuficiente para compensar una reducción en la demanda de Estados Unidos, ya que una gran proporción de las exportaciones mexicanas se producen en cadenas de valor con componentes importados.

La reducción en la competitividad derivada de una alta tasa arancelaria se traduciría en precios más altos en Estados Unidos y afectaría a su vez la demanda de las exportaciones mexicanas de ese país.

Es decir, la depreciación real del tipo de cambio ayudaría pero no compensaría completamente el efecto negativo debido a la gran proporción de componentes importados en el proceso de producción dentro de las cadenas de valor.

Por ende, sería necesaria una mayor depreciación, aunque debido a sus efectos en la inflación podría ser poco probable, ya que eventualmente Banco de México usaría la política monetaria para evitarla.

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